BSO Interestelar: «Sinfonía del Universo»

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Hace unas semanas supimos que en los observatorios LIGO de Estados Unidos se habían detectado por primera vez ondas gravitacionales, algo que, dicen los expertos, va a cambiar totalmente el modo en que observamos el Universo.

En una de las noticias aparecidas, la científica Alicia Sintes decía: nuestros oídos empiezan a escuchar la “sinfonía del Universo”. Yo no sé mucho de física, pero en ese momento me vino a la cabeza la película Interestelar (Christofer Nolan, 2014), con banda sonora de Hans Zimmer, y en cuyo argumento las famosas ondas gravitacionales tienen un importante papel.

Pues bien, hoy os voy a hablar de esta banda sonora, de modo que empezaremos por recordar de qué va la película.

La historia transcurre en un futuro no muy lejano, en el que el planeta Tierra se está haciendo inhabitable. Cooper, un piloto retirado, descubre en la habitación de su hija Murphy unas alteraciones en el campo gravitatorio presumiblemente provocadas por algún tipo de inteligencia, y que parecen contener un mensaje. Gracias a ello, padre e hija acaban descubriendo una ubicación secreta en la que la Nasa trabaja en un proyecto para salvar a la humanidad.

El tiempo de los humanos en la Tierra se agota, y Cooper es llamado a participar en esta misión que tiene como objetivo encontrar un planeta habitable en otra galaxia. Cooper se ve obligado a abandonar a su hija en la inhóspita Tierra, esperando un reencuentro que, en caso de producirse, tendría lugar muchos años después.

El arriesgado viaje espacial, que fantasea con los límites de la teoría física actual (Nolan fue asesorado por el reconocido físico teórico Kip Thorne) y, sobre todo, la relación paterno filial son los principales ingredientes de un argumento complejo y sugerente que no seguiré desvelando.

BSO Interestelar

 

Bailando con las estrellas

La primera secuencia de cuya música quiero hablar tiene lugar en el momento en que la nave Endurance comienza a girar para emular la gravedad terrestre. De entrada, resulta casi inevitable recordar la célebre escena de 2001, una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968), con la nave Orion bailando el vals El Danubio azul de Johann Strauss; en mi opinión sus similitudes van de hecho más allá.

BSO Interestelar. Endurance Foto

Hans Zimmer utiliza para esta secuencia una melodía al unísono en la cuerda (en ocasiones octavada hasta tres veces) de carácter cromático, en la que predominan los movimientos de semitono ascendente. El tema es tonalmente ambiguo en sus inicios, pero conforme avanza la secuencia los movimientos de semitono se transforman en apoyaturas cromáticas sobre los acordes de tónica y dominante, dejando que la tonalidad de Do Mayor surja paulatinamente, hasta que finalmente la música se hace plenamente tonal en el momento exacto en que la nave Endurance comienza su giro.

La ausencia de una clara sensación de pulso, la tonalidad indefinida en la primera parte y el  carácter ascendente de la línea melódica son los elementos que contribuyen de una manera más directa a evocar ese “ascenso hacia lo desconocido”, mientras que la incorporación de la armonía tonal y las apoyaturas nos remiten directamente -a mi modo de ver- a la introducción del vals de Strauss en la película de Kubrick. La aparición de un centro tonal en el momento del giro podría interpretarse, por otro lado, como una metáfora de la gravedad emulada mediante el giro de la nave Endurance.

 

Stay (¡Quédate!)

Uno de los mayores logros de esta banda sonora es un tema que tiene que ver no tanto con la historia de ciencia ficción si no con la relación paterno filial de la que antes os hablaba. La anécdota que os voy a contar no puede ser más ilustrativa.

En octubre de 2012 Nolan entregó una carta a Zimmer. En ella se hablaba de un padre y una hija que se despedían. Nolan quiso que el compositor leyera el breve texto y escribiera algunas ideas en el plazo de un día. En esa misma noche, el músico alemán compuso un tema con piano y órgano. La decepción de Zimmer no pudo ser mayor cuando el director le confesó que la historia de la carta pertenecía a una película que contaba una aventura espacial. La música no parecía muy adecuada para ello. Sin embargo, el propósito de Nolan era que el compositor encontrara el corazón de la historia, y vaya que si lo hizo.

La breve pieza, de carácter íntimo y sentimental, se convirtió en uno de los materiales musicales más notorios del filme (track Stay). Uno de los momentos más destacados donde podemos escucharla tiene lugar cuando Cooper trata de explicar a su pequeña hija que ha de separarse de ella y que no sabe cuándo se podrán volver a ver.

La secuencia se inicia en la habitación de Murphy, donde un breve motivo de descenso de tercera se desarrolla fluctuando entre las tonalidades de Fa mayor y Fa menor. La instrumentación crece (cuerdas, órgano, sintetizadores…) hasta que se produce un clímax cuando el ex-piloto huye con su camioneta a toda velocidad, momento en que volvemos a escuchar el tema, esta vez con la máxima instrumentación, y que culminará con la secuencia del despegue.

Este pasaje es un gran ejemplo de cómo una pieza íntima, que nace en una habitación en la que un padre y una hija tratan de despedirse, crece y crece hasta invadir la pantalla dando vida a las posteriores imágenes del despegue de la nave.

Por otro lado, esta secuencia es desde el punto de vista argumental bastante relevante, pues da comienzo a un viaje que parte de la habitación donde se producen las tenues variaciones en el campo gravitatorio, iniciando una travesía que va a llegar hasta el caótico e impredecible centro de Gargantúa, allí donde la gravedad, única interacción capaz de escapar de él, se convierte de algún modo en el único puente entre el piloto y su hija.

BSO INTERESTELAR. STAY.

El momento de la despedida y el despegue, señala por tanto el inicio del periplo del astronauta Cooper, que se embarcará en un viaje que, más allá de la aventura intergaláctica, es sobretodo una travesía personal.

Hay quienes han criticado esta banda sonora por lo excesivo de su música, o por su protagonismo inusual en muchas de las escenas, en las que su volumen está por encima del de los diálogos, y yo me pregunto, a la vista de muchas secuencias, ¿acaso no aporta más la banda sonora de Zimmer a la narración que los propios diálogos? ¿Podría Nolan haber conseguido esa intensidad dramática con menos y/o peor música? Sinceramente no lo creo.

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