Somewhere in my Memory | Música para una película de Navidad

John Williams Soundtrack


En 1990 John Williams trabajó para el director Chris Columbus poniendo música a la exitosa película Home Alone, protagonizada por el pequeño actor Macaulay Culkin. El neoyorkino compuso una banda sonora plenamente navideña en la que destaca el tema Somewhere in my Memory, con texto de Bette Midler, y nominado a los Óscar como mejor canción original.

La película cuenta las aventuras de un niño de 8 años que se queda solo en casa por un descuido de su familia, que se va de viaje a París olvidando al pequeño en Chicago. En la escena que podemos ver a continuación, el protagonista, Kevin, camina solo por las calles nevadas, y se detiene a observar a una familia que celebra la Navidad en una de las casas del barrio. Suena entonces Somewhere in my Memory, una canción que será reutilizada a lo largo del film de distintas formas.

La canción nos habla con nostalgia de los recuerdos de las celebraciones de Navidad, y encaja perfectamente con los sentimientos que el pequeño Kevin tiene en esos momentos. Una parte instrumental suena mientras el protagonista camina por la nieve, y, en el momento en que el niño se detiene y ve a una familia celebrando la Navidad, el coro comienza a cantar la canción. La estampa posee ciertas similitudes con La niña de los fósforos, de Andersen, pero afortunadamente con mejor final.

El estilo navideño en Somewhere in my Memory

Musicalmente, Somewhere in my Memory posee características de canción navideña, con tonalidad mayor, ritmo sencillo y fraseo regular de cuatro compases.

Somewhere in my Memory Score

John Williams decide imitar el estilo navideño en esta composición. La justificación es más que evidente, logrando que Home Alone nos meta con su música de lleno en la Navidad.

Instrumentación idónea para crear un ambiente navideño

Uno de los aspectos en que los que más destaca la música de John Williams es la instrumentación. El compositor neoyorkino emplea este recurso de un modo muy eficaz, y ha contribuido -para bien o para mal- a la formación de ciertos clichés en la música cinematográfica.

En Somewhere in my Memory Williams logra evocar la magia, la fantasía y la infancia con el uso de las cuerdas, la celesta, el arpa y el coro de niños. Veamos qué aporta cada uno de estos instrumentos:

La cuerda

Es el grupo de instrumentos más versátil en la música de cine. Casi siempre está sonando en una banda sonora, pues funciona bien en todo tipo de música. Además, por lo general, no estorba a los diálogos. En Somewhere in my memory funciona al principio para dar soporte armónico, pero después contribuye a la intensificación en la cadencia final del coro.

La celesta

Inventada a finales del siglo XIX, la celesta se popularizó gracias -entre otros- a P.I. Tchaikovsky, quien la utilizó para caracterizar al Hada del Azúcar en su ballet El cascanueces. Disney hizo sonar dicho fragmento en Fantasía (1940), junto a estas imágenes:

Desde entonces, la celesta ha sido muy utilizada en la música de cine para recrear ambientes de magia, fantasía y muchas veces se asocia a la infancia. La banda sonora de Harry Potter, también de John Williams, es un ejemplo de ello.

El arpa

Williams utiliza en Somewhere in my memory acordes en arpeggio en el arpa, un recurso muy eficaz para crear ambientes mágicos. También el anterior ejemplo de Harry Potter cuenta con el arpa, con un efecto de glissando, que consiste en desplazar los dedos por todas las cuerdas (3:52).

Las voces blancas

Llamamos voces blancas a las voces infantiles previas al cambio de la voz, cuando las niñas y los niños tienen una tesitura similar, así como a las voces de mujeres adultas. Su función en Somewhere in my memory es muy explícita, pues nos remite a la infancia, pero también a la música coral navideña, a menudo interpretada por coros de niños.

La voces infantiles son parecidas en tesitura a las voces de mujeres adultas. De hecho, en la versión de concierto de Somewhere in my Memory, las sopranos doblan su línea, como podemos ver:

Chorus Children

Los coros de voces blancas son ya un cliché en la música del cine de fantasía, donde incluso se pueden usar sin texto, como el siguiente ejemplo de Danny Elfmann, donde, por cierto, volvemos a escuchar la combinación de celesta, arpa, coro y cuerda.

 

Es evidente que la composición de una buena banda sonora implica un trabajo que va más allá de la pura invención. En este caso, observamos que el estudio previo, tanto de estilo musical como de connotaciones tiene una gran importancia. En los recursos de orquestación utilizados, observamos una voluntad específica del compositor por situarnos en un estado emocional muy concreto. Es de este modo cómo la música puede lograr que el espectador se meta en la película, algo en lo que el neoyorkino demostró ser un maestro.

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