Cómo ayuda una banda sonora a una película


Casi siempre que nos ponemos frente a una pantalla de cine, televisión o ordenador, para ver una película, una serie o un anuncio, estamos oyendo música. Sin embargo pocas veces la escuchamos de forma consciente. La banda sonora se cuela en nuestros oídos sin que apenas nos demos cuenta, y es procesada por nuestro cerebro. Esto convierte a la música en una de las más poderosas herramientas con la que cuenta el lenguaje audiovisual.

¿Cómo es la música para el cine?

Un concierto de piano, o una sinfonía romántica, son ejemplos de música autosuficiente, música que se vale por sí misma, pues no cumple con ninguna función más allá de su propia escucha. Hay quienes hablan de música absoluta, aunque a mí no me gusta demasiado ese término. Sin embargo, hay otro tipo de música que se escribe para un propósito, y cumple una función en un contexto determinado. Hablamos entonces de música funcional. Ejemplos de ello sería la música para una obra de teatro, para una clase de yoga, para un rito religioso, para un evento o espectáculo deportivo… Dentro de esta amplísima lista estaría la música para el cine y la publicidad.

Música diegética e incidental

Una de las distinciones que encontramos en la música de cine y publicidad hace referencia a la manera en que ésta se incluye dentro de la narración cinematográfica. A veces encontramos que la música forma parte de la diégesis narrativa. La música diegética sería aquella que los personajes también oyen: la que suena a través de un aparato de radio, la que se oye cuando alguien toca un instrumento en la película. Un ejemplo muy famoso lo tenemos en Breakfast at Tiffany’s, donde el escritor Paul escucha cantar a Holly el tema Moon River.

Sin embargo, hay otro tipo de música que no está dentro de la diégesis (los personajes no la oyen). Se llama música no diegética -también incidental- y es quizá la más interesante. Gran parte del metraje de las películas está relleno con esa música invisible. Esta escena de Inception (2010), con banda sonora de Hans Zimmer nos sirve como ejemplo.

¿De qué modo contribuye la música incidental a la narración cinematográfica?

Esta pregunta tiene múltiples respuestas, pues la música cinematográfica se usa de muchas maneras. A continuación elaboraré una lista con distintas categorías, en relación todas ellas a la función que cumple la música dentro de una película.

Música empática

A veces la música propicia un estado emocional concreto en el espectador (angustia, tristeza, optimismo…), que coincide con lo que las imágenes sugieren, por empatía hacia los personajes o hacia los hechos que se están observando. Hablamos entonces de música empática o música convergente.

Un buen ejemplo de ello es la siguiente escena de Road to Perdition (2002). En ella, Michael Sullivan, mano derecha del gran mafioso John Rooney, lleva a su hijo a Chicago, donde planea vengarse del asesino de su familia, de la que él y el niño son los únicos supervivientes. La música es de Thomas Newman.

Música anempática

En otras ocasiones la música no converge con las acciones que muestran las imágenes. Esto tiene efectos diversos. Puede ser cómico si la escena es trivial, o angustioso si las imágenes son violentas, como en el siguiente ejemplo de A Clockwork Orange (1975), en la que la música de La Gazza Ladra de Giaochinno Rossini contrasta fuertemente con las imágenes. Esta música, además, nos da una información psicológica sobre Alex, pues hace coincidir dos aspectos muy importantes de su personalidad: su pasión por la música clásica y la violencia gratuita.

Mickeymousing

Toda banda sonora está necesariamente sincronizada con la imagen, pero cuando la sincronización es excesiva el efecto resulta cómico o paródico. Se denomina mickeymousing, y consiste en hacer coincidir los eventos musicales con los eventos de la imagen, subrayando los cambios de plano y los movimientos de los personajes. Es lo que sucede en el siguiente corto de animación de Disney, Thru de Mirror (1936).

Localización

La música incidental puede contribuir a localizar tanto geográfica como temporalmente el lugar o el tiempo en el que se desarrolla la acción cinematográfica. Esto se hace a través de las referencias a estilos musicales acotados en el tiempo o en el espacio (estilos históricos / músicas étnicas o populares) o simplemente con la utilización de determinados instrumentos. En Braveheart (1995), James Horner utiliza la gaita escocesa con esa función:

La luminosidad de la escena tiene asimismo una correspondencia musical. Se trata de otro tipo de localización geográfica, que a menudo observamos en el cine. No se musica igual un paisaje de montañas soleadas que una habitación oscura. En The Fellowship of the Ring (2001), la Compañía se adentra en las Minas de Moria, un lugar antiguamente habitado por enanos en el que ahora reina un oscuro mal. La instrumentación grave y el coro de voces masculinas contribuyen a ambientar la penumbra que muestran las imágenes.

Y hasta aquí por hoy. Estas son solo algunas de las maneras en que la banda sonora contribuye a crear la narración. En mi próxima entrada de blog ampliaré esta lista. Espero que os haya gustado.

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