E.T.: CUANDO LA MÚSICA NOS HACE VOLAR

ET-extraterrestre


“Yo hacía despegar las bicicletas en E.T., pero era la música de John Williams la que las sostenía en el aire.”

(S. Spielberg)

Uno de los momentos más memorables de la historia del cine es la secuencia final de la película ET, el Extraterrestre (1982), de Steven Spielberg. En ella, el pequeño Elliot, acompañado de su hermano Michael y unos amigos, trata de llevar al extraviado extraterrestre al encuentro con los suyos.

Perseguidos por agentes del gobierno, los niños huyen en sus bicicletas por las calles hasta que la policía logra cerrarles el paso. No llegan a detenerse, pues en el último momento y ante el asombro de sus perseguidores,  escapan literalmente volando.

Persecución y vuelo:

El  fragmento musical en cuestión dura nada menos que 15 minutos, un track bastante largo y difícil de sincronizar. Como seguramente sabes, durante las sesiones de grabación de las bandas sonoras, el director (musical) y la orquesta visualizan el montaje definitivo. Este procedimiento persigue explotar la capacidad narrativa y dramática de la interpretación musical, lo que va un paso más allá de la simple sincronización que obviamente ya está prevista en cualquier partitura de música cinematográfica.

La cuestión es que durante las sesiones de grabación, el compositor John Williams, al frente de la orquesta, no lograba una buena interpretación que, además de serlo, estuviera sincronizada con la imagen. Tras varios intentos, Spielberg retiró la proyección de la película y pidió a Williams que se preocupara tan solo de hacer una buena toma. Después, adaptó el montaje a la que a juicio del compositor era la mejor versión musical, sincronizando los planos con los acentos musicales y rehaciendo la película a partir de la dirección y tensión dramáticas de la música.

etextraterrestre

El resultado es un final de filme que produce una culminación al más puro estilo operístico. La música de la persecución inicial, con su necesaria sincronización y estratégicos anticlímax (cuando los perseguidos creen haber dejado atrás a la policía), utiliza el desarrollo temático de algunos de los motivos del Flying Theme –entre otros- y de la cadencia, lo que conduce la apoteósica exposición del Main Theme cuando las bicicletas comienzan a volar, en el momento de mayor exaltación de toda la película.

El aterrizaje, acompañado por la escala descendente en el metal concluye en un punto de inflexión narrativa. Es entonces cuando Elliot ve la nave y escuchamos el Alien Theme.

La música durante la llegada de los extraterrestres y la despedida de Elliot y ET poseen un gran lirismo, que se mantiene aún cuando la orquestación se reduce y aparecen los diálogos. Finalmente, el motivo conclusivo del Main Theme, seguido del propio tema, y de Alien Theme conducen a la fanfarria que acompaña el despegue de la nave y sobre la que se produce a la cadencia final.

Fragmento de la despedida de Elliot y E.T.:

Si queréis conocer más detalles de esta magnífica banda sonora, os recomiendo hacer click aquí, y escuchar al propio John Williams hablando de ella.

Por último, reconozco que me encanta la música de esta escena y tanto o más me gusta la anécdota de colaboración perfecta entre compositor y dirección que hay detrás de ella, por lo que puede que no sea muy objetiva pero…

  • ¿No te parece que estamos ante uno de los momentos más grandes de la historia de música de cine? ¿Qué otros fragmentos o películas destacarías?


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